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Algunos pacientes de cáncer de tiroides podrían recibir yodo radiactivo sin necesidad

Un estudio halló que las probabilidades de tratamiento variaban ampliamente de un hospital a otro

Por Jenifer Goodwin – Reportero de Healthday

Algunos pacientes de cáncer de tiroides en etapa temprana podrían recibir yodo radiactivo de forma innecesaria, mientras que otros con tumores más avanzados que deberían obtener el tratamiento no lo reciben, sugiere un estudio reciente.

Más de 44,000 personas son diagnosticadas con cáncer de tiroides cada año en EE. UU., según el estudio. Cuando se detecta temprano, se puede tratar muy bien mediante la extirpación quirúrgica de la tiroides, y la gran mayoría de personas sobreviven.

Con frecuencia, se trata a los pacientes con yodo radiactivo para eliminar cualquier resto de tejido canceroso.

Pero el nuevo estudio halla una amplia variación de un hospital a otro en cuanto al porcentaje de pacientes de cáncer de tiroides que reciben yodo radiactivo.

“Encontramos que había una amplia variación en el uso de yodo radiactivo, y el hospital en que se recibía la atención hacía una diferencia en cuanto a si se administraba o no”, señaló la autora del estudio, la Dra. Megan Haymart, profesora asistente de medicina interna de la Universidad de Michigan. “Tanta variación sugiere incertidumbre, que los médicos no están seguros de cuándo está indicado el yodo radiactivo y cuándo no”.

El estudio aparece en la edición del 17 de agosto de la revista Journal of the American Medical Association.

Las directrices actuales recomiendan el yodo radiactivo para reducir la recurrencia del cáncer de tiroides avanzado, lo que incluye los tumores más grandes y el cáncer que parece propagarse más allá de la tiroides. Para la enfermedad menos avanzada de “bajo riesgo”, la investigación no respalda el uso general de yodo radiactivo, apuntó Haymart.

Para determinar cómo el yodo radiactivo se usa en los hospitales del país, los investigadores observaron información de la Base de Datos Nacional del Cáncer de EE. UU. sobre casi 190,000 pacientes de cáncer de tiroides tratados en 981 hospitales entre 1990 y 2008.

En ese periodo, el uso de yodo radiactivo aumentó de alrededor de 40 por ciento de los pacientes en 1990 a 56 por ciento en 2008.

Aunque los pacientes que tenían enfermedad de “bajo riesgo” (de etapa 1) eran menos propensos a recibir yodo radiactivo que los pacientes de cáncer de tiroides avanzado (etapa 4), las personas con cánceres en etapa 2 y 3 eran igual de propensas que los que tenían tumores en etapa 4 a recibir el tratamiento.

Las probabilidades de recibir yodo radiactivo también tenían mucho que ver con el lugar en que las personas eran tratadas.

En general, alrededor del 37 por ciento de las mujeres menores de 45 años con tumores en etapa 1 recibieron yodo radiactivo. Pero esto varió de 0 por ciento en algunos hospitales a más de 90 por ciento en otros.

Para un caso de alto riesgo, por ejemplo un hombre de más de 45 años con enfermedad en etapa 3 o 4, las probabilidades de recibir yodo radiactivo iban de 25 por ciento en algunos hospitales a 90 por ciento en otros. En este caso, las directrices indicarían que debe recibir tratamiento con yodo.

“El número de pacientes que reciben yodo radiactivo ha aumentado significativamente, y los investigadores encuentran que las personas con los cánceres más tempranos lo reciben, aparentemente sin explicación del motivo”, señaló el Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society). “Hay mucha variación en el uso del yodo radiactivo, que parece basarse más en las preferencias del médico o del paciente, o de ambos, que en algún motivo científico o basado en evidencia”.

El tratamiento con yodo radiactivo conlleva ciertos riesgos, incluso un pequeño aumento en las probabilidades de contraer leucemia o daño al tejido circundante, como las glándulas salivales. Las mujeres deben evitar el embarazo de seis meses a un año, y deben mantenerse alejadas de los niños pequeños alrededor de una semana tras el tratamiento.

“El riesgo puede ser relativamente mínimo, pero existe”, enfatizó Lichtenfeld.

Pero el Dr. Edward Livingston, presidente de cirugía gastrointestinal y endocrina del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern, criticó a la investigación, señalando que los datos no respaldan una conclusión de que el yodo radiactivo se administre a los pacientes de bajo riesgo de forma inadecuada.

Los datos usados en el análisis no ofrecen suficientes detalles para saber por qué los médicos decidieron administrar el yodo radiactivo. Algunos cirujanos podrían haber dejado a propósito un poco de tejido tiroideo para evitar el daño a los nervios que rodean a la glándula, una complicación de la cirugía de la tiroides, y luego haber usado yodo radiactivo para eliminar el tejido restante.

“En realidad no se sabe lo suficiente sobre la toma de decisión para un paciente o cirujano individuales”, dijo Livingston.

Y el yodo radiactivo conlleva pocas desventajas, añadió, ya que el riesgo de cánceres adicionales es “bastante remoto”.

Para comparar verdaderamente si administrar yodo radiactivo es el mejor tratamiento en la mayoría de los casos, los investigadores necesitarían dar seguimiento a largo plazo a los resultados de los que recibieron el tratamiento y los que no.

“En realidad no se puede ver esta medida intermedia de si obtuvieron yodo o no. Hay que observar si les dio cáncer de nuevo”, enfatizó Livingston. “Esos estudios llevan mucho tiempo y son costosos, pero valen la pena porque solo se pueden sacar conclusiones sobre la eficacia de un tratamiento en particular al saber ese dato”.

Los demás expertos se mostraron de acuerdo con ese punto.

“Todo apunta al hecho de que necesitamos mejor investigación sobre la gestión del cáncer de tiroides, de forma que las directrices clínicas guíen a pacientes y médicos claramente sobre cuáles pacientes realmente necesitan yodo radiactivo”, apuntó Haymart.

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Una mayor densidad de los senos podría aumentar el riesgo de cáncer

Investigadores señalan ciertos rasgos que podrían tener que ver con la agresividad del tumor

Una mayor densidad de los senos se asocia con un mayor riesgo de cáncer de mama y ciertos rasgos de los tumores agresivos, señala una nueva investigación.

En el estudio, que aparece en la edición en línea del 27 de julio de la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores usaron mamografías para comparar la densidad de los senos de 1,042 mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama y un grupo de control de 1,794 mujeres postmenopáusicas sin cáncer de mama.

En las mamografías, la densidad de los senos se determina según las proporciones de grasa, tejido conectivo y tejido epitelial de la mama. Investigaciones anteriores han mostrado que las mujeres con mayores cantidades de tejido epitelial y estromal tienen una mayor densidad y un riesgo más alto de cáncer de mama. Pero no ha estado claro si la densidad de los senos se asocia con características tumorales específicas y el tipo de tumor.

Como se esperaba, este nuevo estudio halló que el riesgo de cáncer de mama aumentó progresivamente con una densidad creciente de los senos. Los investigadores también hallaron que la relación entre la densidad y el cáncer de mama fue mayor para los tumores más grandes que para los más pequeños, para los tumores de alto grado frente a los tumores de bajo grado, para los tumores con receptores de estrógeno negativos que para los tumores con receptores de estrógenos positivos, y para el carcinoma ductal in situ (CDIS) que para los tumores invasivos.

No hubo asociación entre la densidad de los senos y otros marcadores de agresividad del tumor, como la implicación nodular y el estatus de HER2, señalaron los autores en un comunicado de prensa de la revista.

“Nuestros resultados sugieren que la densidad de los senos influye sobre el riesgo de subtipos de cáncer de mama mediante mecanismos potencialmente distintos”, escribieron Rulla M. Tamimi y colegas, de la Facultad de medicina de la Harvard y del Hospital Brigham and Women’s de Boston.

“Se necesitan más estudios para explicar los procesos biológicos subyacentes y aclarar las posibles vías que llevan de una alta densidad de los senos a los subtipos específicos de carcinoma del seno”, añadieron los autores.

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Superar un cáncer: recomendaciones alimentarias

Written by cancer on Tuesday, July 12th, 2011 in Cancer, Nutricion.

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Superar un cáncer: recomendaciones alimentarias

Un mayor acceso a frutas y verduras permitiría a la población adoptar y mantener conductas de alimentación sana, claves para prevenir y superar con éxito el cáncer

Haber sufrido un cáncer se asocia a una serie de secuelas a largo plazo, tanto psicológicas como físicas. De estas últimas destacan, entre las más habituales, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y otros trastornos endocrinos, la osteoporosis y la osteopenia. Se sabe que las personas que han sufrido cáncer mueren más a menudo por enfermedades cardiovasculares que el resto de la población. Por ello, las intervenciones nutricionales basadas en la evidencia científica y que pretenden la prevención y el tratamiento de estas consecuencias son imprescindibles una vez superada la enfermedad.

Por MARIA MANERA

Desde el año 2003, la Sociedad Americana del Cáncer incluyó en sus “Guías de recomendaciones de alimentación y actividad física para la prevención del cáncer” algunos puntos dirigidos a quienes habían superado la enfermedad. El Fondo Mundial para la Investigación sobre el Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer trataron también el tema en su informe de 2007. Sin embargo, estas entidades resaltan la falta de estudios destinados de forma específica a los supervivientes de esta enfermedad, por lo que sus recomendaciones son las mismas que las dirigidas a la prevención primaria de la misma. Los puntos cardinales se resumen en: seguir una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales, reducir el consumo de carne y alcohol, mantener un peso saludable y practicar actividad física regular.

Estas instituciones sanitarias instan a que las organizaciones públicas, privadas y comunitarias trabajen de forma conjunta para crear ambientes físicos y sociales que ayuden a que las personas adopten y mantengan conductas de alimentación sana y de actividad física. Consideran necesario:

  • Aumentar al acceso de alimentos saludables en las escuelas, lugares de trabajo y comunidades.
  • Ofrecer espacios adecuados, seguros y agradables en las escuelas, que inviten a la actividad física.
  • Facilitar la seguridad para el transporte físico (como usar bicicleta, correr o caminar), así como las actividades recreativas en las comunidades.

Alimentación y actividad física

En un trabajo reciente publicado por la Asociación Americana de Dietética (ADA), se analiza cuál es la evidencia científica en relación a las recomendaciones relacionadas con la alimentación y la actividad física dirigidas a este sector de la población. La mayoría de los estudios asocian un papel protector a la ingesta de verduras y frutas. De forma más general, la denominada “dieta prudente”, rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, aves y pescado, parece reducir el riesgo de mortalidad en pacientes diagnosticadas de cáncer de mama.

Merecen especial atención las recomendaciones en relación a los suplementos nutricionales (antioxidantes, vitaminas, etc.). Datos referentes a Estados Unidos indican que el 52% de la población consume este tipo de productos y, entre los supervivientes de un cáncer, este porcentaje aumenta hasta el 64-81%. Sin embargo, tanto los estudios observacionales como los experimentales indican que los suplementos nutricionales no mejoran ni el pronóstico ni la supervivencia tras el diagnóstico de la enfermedad, más bien justo lo contrario. Por ello, tanto la Sociedad Americana del Cáncer como el Fondo Mundial para la Investigación sobre el Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer recomiendan a las personas que han padecido esta enfermedad cubrir sus necesidades nutricionales, siempre que sea posible, a partir de alimentos.

Control del peso corporal

Aunque son pocos los trabajos que analizan cómo estas variables afectan a la tasa de supervivencia de las personas que han padecido un cáncer, algunos estudios relacionan el aumento de peso después del diagnóstico con una mayor mortalidad en mujeres que han padecido cáncer de mama. Al contrario, un peso corporal alejado del sobrepeso y la obesidad estaría asociado con una mayor supervivencia.

Las “Guías de recomendación de alimentación y actividad física” incluyen consejos para escoger alimentos y bebidas que ayuden a lograr y mantener un peso saludable. Los cambios dietéticos básicos son:

  • Prestar atención a los tamaños de las porciones estándar de alimentos y leer las etiquetas para ser conscientes del número de porciones que se consumen.
  • Ingerir porciones más pequeñas de alimentos que contengan un alto contenido de calorías. Los términos “bajo en grasa”, “sin grasa” o “bajo en azúcar” no significan siempre que el producto sea bajo en calorías.
  • Optar por alimentos con una gran densidad de nutrientes (frutas, frutos secos, frutas desecadas, hortalizas) en lugar de alimentos y bebidas con una alta densidad de calorías (patatas fritas, pizzas, helados, bollería, repostería, refrescos azucarados, embutidos, quesos, etc.).
  • Cuando se come fuera de casa, hay que evitar las porciones grandes y tener preferencia por alimentos con menos calorías, grasas y azúcares.

Además del papel crucial de la actividad física en el control del peso corporal y, por lo tanto, en los efectos positivos sobre el cáncer, se extiende una evidencia creciente respecto a su efecto independiente sobre la supervivencia en personas diagnosticadas de cáncer de mama, colon o recto. No está tan claro, sin embargo, cuál sería el nivel de actividad física necesario para lograr estos beneficios. No obstante, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda para opciones individuales en adultos una actividad física de moderada a vigorosa, que sea adicional a las actividades habituales y se lleve a cabo durante cinco días o más de la semana. Se aconseja como mínimo 30 minutos, si bien es preferible de 45 a 60 minutos. En niños y adolescentes, el consejo individual es que practiquen actividad de moderada a vigorosa, por lo menos, 60 minutos por día durante al menos cinco días a la semana.

El papel preponderante de este elemento queda ilustrado en las guías de consenso sobre ejercicio para pacientes con cáncer que ha editado recientemente el Colegio Americano de Medicina del Deporte.

EL CÁNCER EN ESPAÑA

La definición de cáncer es compleja. Se hace referencia a un conjunto de enfermedades diversas en las que una o varias células del organismo se alteran y proliferan de manera incontrolada. Estas células pueden extenderse a distintas partes del organismo, invadirlas y alterar así su estructura y función.

En los últimos años, ha habido grandes avances en el estudio, comprensión y manejo del cáncer, lo que ha permitido lograr, a pesar del aumento del número de casos, una disminución del 0,7% en la tasa de mortalidad anual. Las mejoras en el diagnóstico precoz y el tratamiento han contribuido a que casi el 50% de los casos de cáncer tengan una supervivencia superior a cinco años. Este hecho, sumado al envejecimiento de la población, ha supuesto un aumento significativo del número de pacientes que tienen cáncer o que han sobrevivido a él. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, se estima que más de 1.500.000 personas en España tienen o han tenido cáncer. La alimentación desempeña un rol esencial tanto en la prevención como en el manejo del cáncer durante la enfermedad y una vez superada.

Según el informe del Ministerio de Sanidad y Política Social “Indicadores de salud 2009″, en España, al igual que en el resto de países de su entorno socioeconómico, el cáncer representa la segunda causa de muerte (es responsable del 26% del total de fallecimientos), después de las enfermedades cardiovasculares. Estas dos patologías son responsables de las tres quintas partes de todas las defunciones. El tumor que más muertes causa en los varones es el de tráquea, bronquios y pulmones, mientras que en las mujeres destaca el de mama. El cáncer de colon es el segundo más frecuente en España y en la mayoría de países occidentales.

En términos de riesgo individual, se estima que 1 de cada 3 ciudadanos españoles y 1 de cada 4 mujeres españolas serán diagnosticados de cáncer en algún momento de su vida. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, la incidencia global de cáncer (número de casos nuevos diagnosticados) prevista para la población española en el año 2015 es de 222.069 personas (136.961 varones y 85.108 mujeres), con el cáncer de colon y recto como el tipo más frecuente, por delante del de pulmón y el de mama.

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Las mujeres mayores con cáncer de mama probablemente no mueran a causa de esta enfermedad, según un estudio

Investigadores encuentran que la enfermedad cardiaca es una causa de muerte más probable

MARTES, 21 de junio (HealthDay News / www.HolaDoctor.com) — Las mujeres mayores con cáncer de mama tienen más probabilidades de morir de enfermedad cardiovascular y otras causas que por el cáncer, encuentra un estudio reciente.

Los investigadores analizaron datos de más de 60,000 mujeres de EE. UU. a partir de los 66 años de edad, a quienes se dio seguimiento durante al menos doce años tras un diagnóstico de cáncer de mama.

Para finales del periodo de seguimiento, casi la mitad de las mujeres seguían con vida. Las que murieron vivieron hasta una edad promedio de 83 años, y más de dos tercios de ellas murieron por causas distintas del cáncer de mama. De hecho, la enfermedad cardiovascular mató a más mujeres que el cáncer de mama.

Las mujeres con más probabilidades de morir de cáncer de mama incluían a aquellas que fueron diagnosticadas más jóvenes y las que tenían un tumor de alto grado o de estatus de receptor de estrógeno negativo.

El patrón observado en las mujeres del estudio encaja con el patrón de las mujeres de la población general, en que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte, señalaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición del 21 de junio de la revista Breast Cancer Research.

“El cáncer es una importante causa de muerte, responsable de alrededor de una cuarta parte de todas las muertes. Sin embargo, el cáncer de mama no es necesariamente una condena a muerte, y las pacientes deben cuidar su salud para reducir su riesgo de morir de enfermedad cardiaca y otras enfermedades relacionadas con la edad”, enfatizó en un comunicado de prensa de la revista la autora del estudio Jennifer Patnaik, de la Universidad de Colorado.

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El cáncer de piel es el más habitual entre los hombres y el segundo entre las mujeres

Con la llegada del calor es el momento de tomar precauciones contra los problemas de salud que puede provocar el sol. El cáncer de piel es el más habitual entre los hombres y el segundo entre las mujeres. Por ello se ha instalado una carpa en la Plaza España para recordar que estos problemas son importantes pero se pueden evitar.

Zaragoza.- El sol, si no se toman las precauciones adecuadas, se puede convertir en el desencadenante de problemas de salud que van desde manchas y pequeñas alergias hasta cánceres de piel. Los melanomas son el cáncer más habitual entre los hombres mientras que ocupa la segunda posición entre las mujeres después del cáncer de mama.

Con el objetivo de concienciar a la población de los problemas que puede tener la exposición inadecuada al sol se está llevando a cabo la campaña de protección solar “No te rayes con los rayos”. Durante este martes se ha instalado una carpa en la Plaza España en la que varios farmacéuticos han informado a todos los que se han acercado de que el sol puede provocar problemas de salud de carácter importante pero que se pueden evitar tomando ciertas precauciones.

El director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, ha destacado que hay que insistir en que “es posible y necesario disfrutar adoptando precauciones y de forma saludable. Hay que tomar el sol de manera razonable, protegiéndonos en las horas centrales del día y teniendo cuidado sobre todo las personas más vulnerables como aquéllos que toman medicación que podría generar efectos de fotosensibilidad, niños y mayores”.

Por su parte, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, ha querido hacer hincapié en que “el sol es beneficioso para la salud si se toma de forma adecuada”. Además, ha señalado que esta campaña pretende incidir en los niños porque “cada año se incrementa el número de cánceres de piel y si se fomenta la prevención en los primeros diez años de vida evitaríamos muchos melanomas. La piel tiene memoria y las quemaduras van a pasar factura a lo largo de la vida, por lo que en un futuro pueden llegar a producir cáncer de piel o el envejecimiento prematuro de la misma”.

Una de las farmacéuticas de la carpa, Marta Gimeno, ha explicado que el sol “puede producir un daño ahora o en los próximos años y cada vez la exposición a los rayos solares es más peligroso como consecuencia del deterioro de la capa de ozono”.

Utilizar crema de protección solar, gafas de sol, gorras, permanecer hidratado y buscar la sombra en las horas centrales del día son algunas de las recomendaciones que hay que seguir para evitar que el sol se convierta en un problema y se pueda disfrutar del mismo de una forma saludable.

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Cáncer de hígado, de la prevención al tratamiento

Written by cancer on Sunday, May 29th, 2011 in Cancer.

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Cáncer de hígado, de la prevención al tratamiento

Si se padece cualquier enfermedad hepática, es preciso someterse a controles periódicos para detectar de forma precoz el cáncer

Cuidar la salud del hígado siempre es positivo, mientras que no hacerlo puede suponer, en un proceso lento pero inexorable, la posibilidad de sufrir cáncer hepático. La prevención de esta enfermedad oncológica es la misma para todas las personas con cualquier factor de riesgo, puesto que no se puede saber quiénes acabarán por desarrollar cáncer y quiénes no. Por este motivo, se investiga para ajustar mejor el perfil de pacientes hepáticos más susceptibles. Mientras, el deber de la población es prevenirlo y evitar aspectos como las infecciones por el virus de la hepatitis C o el alcoholismo.

Por CLARA BASSI

En el ámbito mundial, la incidencia de cáncer de hígado es mayor en las áreas donde está más diseminado el virus de la hepatitis C y se registran más casos de alcoholismo, así como una tasa de obesidad más alta. Estos factores, poco a poco, aumentan el riesgo de padecer cáncer hepático en las sociedades más desarrolladas, como en EE.UU. y el norte de Europa, mientras en Europa del sur, por ahora, hay cierta estabilidad. En nuestro país es un problema relevante, ya que se detectan entre 10 y 11 casos por cada 100.000 habitantes y año. A pesar de considerarse una incidencia intermedia, el porcentaje se dispara cuando se sufre cirrosis y, en este segundo supuesto, oscila entre el 3% y el 5% anual.

“El riesgo es elevado y, hoy en día, el desarrollo de cáncer es la primera causa de muerte por cirrosis hepática”, enfatiza Jordi Bruix, jefe del grupo de investigación BCLC (Barcelona Clinic Liver Cancer). El BCLC es un grupo que analiza el cáncer de hígado en el Hospital Clínic, de Barcelona, coimpulsado por los doctores Bruix y Concepció Bru, que ha alcanzado un gran prestigio internacional en el ámbito de la investigación. Entre otros méritos, ha sido el embrión de la creación, en 2007, de la Asociación Internacional del Cáncer de Hígado.

Factores de riesgo del cáncer hepático

Las principales causas de cáncer hepático en España son el virus de la hepatitis C (VHC) y el consumo de alcohol. No obstante, en este momento, destaca un factor de riesgo emergente que se debe tener en cuenta cada vez más: la epidemia de obesidad y el padecimiento del síndrome metabólico, que supone tener tres o más factores de riesgo cardiovascular, según ha destacado Bruix. La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) también es otro factor de riesgo, aunque en la actualidad ya está disponible una vacuna frente a éste.

La consecuencia de la obesidad y el síndrome metabólico es un problema de salud denominado esteatohepatitis no alcohólica, que consiste en tener el hígado graso, otro factor de riesgo y preludio del cáncer de hígado. La esteatohepatitis no alcohólica es un trastorno del metabolismo, en el hígado, que se caracteriza por daño mitocondrial (de una parte de las células llamada mitocondrias). Puede progresar a cirrosis y de ahí a cáncer hepático. En EE.UU., el aumento de la incidencia de cáncer de hígado es paralelo al aumento de los casos de obesidad.

Hace unos años, la obesidad se desarrollaba en edades más avanzadas, a partir de los 50, 80 o 90 años, y tenía menos impacto en la población joven. Sin embargo, ahora, la población padece obesidad entre 20 y 25 años antes, a los 60 o 70 años. Además, cada vez más, se constata el incremento de pacientes en los grupos de cáncer hepático o del programa de trasplante de hígado sin ninguno de los factores de riesgo clásicos (infección viral y consumo abusivo de alcohol), sino obesidad e hígado graso.

La obesidad y el sobrepeso ligero no constituyen un factor de riesgo intenso, mientras que la obesidad mórbida sí lo es. Datos recientes señalan que ésta se traduce en afectación hepática. “A más obesidad, más daño hepático, es una relación bien consolidada”, según Bruix.

De la cirrosis al cáncer

La cirrosis es el resultado de la inflamación mantenida del hígado, a causa de un virus, del alcohol o de una enfermedad que provoca un depósito de hierro (hemocromatosis hereditaria). Esta inflamación mantenida cicatriza y, a pesar de que al principio es de poca magnitud, con el tiempo se extiende a más zonas. De este modo, el hígado se torna cirrótico, es decir, irregular, duro, rugoso y con cicatrices, a diferencia del hígado sano, que es liso y brillante.

Cuando la cirrosis está descompensada, ocurren sangrados por varices o hemorragias digestivas y las personas adquieren un color amarillento. No obstante, los pacientes con cirrosis pueden hacer una vida normal, siempre que no se descompensen, informa Bruix.

La cara negativa de padecer cirrosis es que puede progresar hasta provocar cáncer de hígado. Por este motivo, el objetivo de los tratamientos debe ser curar la enfermedad hepática crónica para evitar la transformación hacia cirrosis y después, a cáncer hepático. Esto ocurre porque la inflamación del hígado induce cambios genéticos en las células neoplásicas, que resultan en cáncer. Todavía hoy se desconoce por qué, a partir de los distintos factores de riesgo mencionados, algunas personas desarrollan cáncer y otras no. De ahí que todas deban seguir la misma prevención.

Las medidas preventivas

La prevención del cáncer de hígado en la población general pasa por evitar los factores de riesgo que pueden dañar este órgano, como el alcohol, el sobrepeso y la obesidad y contraer infecciones por los virus VHC y VHB. Aunque se dispone de una vacuna frente al VHB, se carece de ella frente al VHC. Éste se contrae por contacto con la sangre infectada de otra persona, por lo que se deben evitar prácticas de riesgo, como manipular una aguja contaminada o hacerse un piercing sin las medidas higiénicas adecuadas, entre otras precauciones. También se transmite a través de las relaciones sexuales, por lo que se aconseja el uso del preservativo.

Si una persona contrae una infección por VHC o VHB debe tratarse. Las infecciones hepáticas crónicas se tratan con interferón y ribavirina. La tasa de respuesta a este tratamiento es del 50%. Gracias a esta terapia, se controla la replicación viral para evitar la cirrosis y, de este modo, el cáncer hepático, ya que “a más cantidad de virus, más riesgo de cáncer. Si no hay cirrosis, no hay este riesgo”, recalca Bruix.

La disponibilidad de estos tratamientos supondrá que, en lo sucesivo, las infecciones por VHC y VHB tengan un menor peso en el desarrollo de cáncer hepático, a favor de otros factores de riesgo como el alcoholismo, la obesidad y el síndrome metabólico, advierte este experto.

Detección precoz para todos

El cáncer hepático tarda años en desarrollarse, hasta 20 o 30. Es el final de un proceso que comprende la infección del hígado, su inflamación y la formación de un tumor. Puesto que, a priori, no se sabe qué pacientes con una enfermedad hepática crónica lo desarrollarán y quiénes no, la detección precoz de este cáncer se realiza de manera general, en todos los pacientes hepáticos.

Para detectar el cáncer de hígado en fase inicial, se recomienda hacer un screening o cribado, con una ecografía abdominal y, según las últimas recomendaciones de las guías estadounidenses, cada seis meses, en las personas con factores de riesgo: quienes padecen una enfermedad hepática, como la hepatitis causada por el VHC o el VHB, cirrosis hepática o quienes ingieren alcohol. No obstante, muchos de estos pacientes no desarrollarán cáncer.

El objetivo de médicos e investigadores especialistas es “ser capaces de planificar cribados más ajustados, en función del riesgo, e investigar qué pacientes es seguro que no tendrán cáncer y, por lo tanto, no necesitarán este screening”, explica Bruix.

El objetivo del screening es detectar el cáncer de hígado en una fase inicial o temprana, cuando todavía se puede curar y lograr una buena supervivencia. En la actualidad, sin embargo, este diagnóstico precoz se consigue solo en el 10% de los casos, denuncia Bruix. Si los pacientes se sometieran a controles de forma regular, con ecografía abdominal realizada por expertos, esta detección podría ascender al 40%, como ocurre en Japón. En este país nipón, gracias a su política sanitaria, esta prueba está bien consolidada y la detección precoz alcanza al 60% de los pacientes.

TRATAMIENTOS Y SUPERVIVENCIA

Una vez que se diagnostica el cáncer de hígado, se combate con distintos tratamientos, desde la cirugía convencional hasta un trasplante de hígado en los casos más graves. Otras opciones terapéuticas son la ablación percutánea, que consiste en introducir una aguja en el tumor, de manera habitual, bajo control ecográfico, aumentar la temperatura e inyectar alcohol en los tumores de 2 centímetros; la ablación por radiofrecuencia, otra técnica mínimamente invasiva para destruir los tumores de menos de 2 cm; o la quimioembolización, que consiste en administrar de forma local, en tumoraciones limitadas, quimioterapia combinada con otro procedimiento conocido como embolización. Cuando el cáncer está en una fase muy avanzada, se administra un fármaco denominado sorafenib, que es un tratamiento de segunda línea, expone Bruix.

Además, se investiga en una nueva técnica, la radioembolización o inyección de unas microesferas de cristal, que son radiactivas y contienen ytrio-90 (TheraSphere ®), en el hígado. Para ello, se accede mediante un catéter a través de la arteria hepática y se buscan los vasos sanguíneos que irrigan el tumor, para así tratarlo. Con esta técnica, se minimiza el efecto sobre el tejido sano. “Debemos ver cuál es su eficacia e impacto en la supervivencia”, afirma Bruix.

Sobrevivir a un cáncer de hígado está muy relacionado con el hecho de diagnosticarlo en una fase inicial. La tasa de supervivencia se sitúa en torno al 60% o 70% a los cinco años, cuando el diagnóstico es precoz; es del 70% en los pacientes trasplantados vivos, a los cinco años del diagnóstico; del 50% a los tres años, tras la quimioembolización; y del 50% al año o año y medio, cuando se aplica el tratamiento sistémico con sorafenib, según datos de Bruix.

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Cáncer de colon puede evitarse con detección precoz de pólipos

Written by cancer on Friday, May 13th, 2011 in Cancer.

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Cáncer de colon puede evitarse con detección precoz de pólipos

Los pólipos adenomatosos del colon son lesiones premalignas que suelen transformarse con el paso de los años en cáncer; pero si son detectados y extirpados de forma precoz durante una video colonoscopia de chequeo es posible interrumpir su evolución hacia el cáncer de colon.

La especialista Olivia Canales, del Instituto de Medicina Avanzada en Gastroenterología de la clínica Montefiori, informó que actualmente es posible detectar los pólipos adenomatosos (menores de un milímetro de diámetro) y el cáncer de colon en etapa incipiente.

De esta forma se puede hacer un diagnóstico más exacto  mediante la nueva video colonoscopia con cromoscopía electrónica (NBI) y magnificación óptica la cual permite diferenciar estas lesiones de otras que no son premalignas,  lo que con frecuencia no es posible con la video colonoscopia convencional.

Agregó que todo esto se consigue porque la magnificación óptica aumenta en 150 veces el tamaño de la imagen sin alterar su calidad y mediante la cromoscopía electrónica se puede visualizar los capilares sanguíneos de color marrón  y observar la microvasculatura de la mucosa del colon y recto de tal manera que se hace casi un estudio microscópico en vivo y en tiempo real diagnosticando con precisión los pólipos adenomatosos.

A pesar de ser una enfermedad que se puede prevenir y detectar tempranamente, cada año se diagnostican en el país dos mil casos de cáncer colo-rectal en estadío avanzado y debido a las pocas posibilidades de curación que hay en esta etapa la mitad de estos pacientes fallecen.

Con la finalidad de prevenir y/o detectar precozmente este cáncer, Canales recomendó a la población realizarse una video colonoscopia de chequeo (aún sin tener síntomas), a partir de los 50 años y a menor edad si se tiene antecedentes familiares de cáncer colo-rectal o pólipos adenomatosos del colon, antecedentes personales y familiares de cáncer de mama, endometrio u ovario, o hay síntomas (sangrado rectal, cambios en el hábito defecatorio, anemia).

Cabe recordar que el 80% de los casos de cáncer de colon se originan a partir de un pólipo adenomatoso (tumor benigno que aparece en la pared interna del colon o recto) que crece silenciosamente durante años, hasta convertirse en un tumor maligno, y puede extenderse a otros órganos y provocar la muerte del paciente.

En un trabajo de investigación presentado en el último Congreso Nacional de Gastroenterología y publicado en la Revista de Gastroenterología del Perú Oct-Dic 2010 los médicos del Instituto de Medicina Avanzada en Gastroenterología encontraron en 86 video colonoscopias con NBI y Magnificación Óptica, en su mayoría de chequeo, 64% de pólipos adenomatosos de 2.5 milímetros de diámetro en promedio a pesar de no presentar molestia alguna.

“La mejor fórmula para prevenir el cáncer colo-rectal es la búsqueda de  pólipos adenomatosos del colon durante una video colonoscopia de chequeo, y no tener como objetivo encontrar un cáncer avanzado que actualmente es considerado como anticuado y tardío”, manifestó Canales tras precisar que la video colonoscopia es un procedimiento que literalmente salva vidas. Andina.

cronicaviva.com.pe

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