Un estudio halla que las probabilidades de reincidencia y de muerte son mayores que para los pacientes de peso normal

Por Alan Mozes
Reportera de Healthday

MARTES, 9 de junio (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente revela que los pacientes de cáncer de colon que son moderada o gravemente obesos se enfrentan a pronósticos de supervivencia menos alentadores luego del tratamiento, en comparación con sus compañeros de peso normal.

El hallazgo complementa investigaciones anteriores que establecían que ser obeso incrementaba el riesgo de desarrollar cáncer de colon en un principio.

“Estudios anteriores han mostrado que la obesidad sí influye sobre el riesgo de desarrollar cáncer de colon, aunque este estudio va más allá”, señaló el Dr. Frank A. Sinicrope, autor del estudio y profesor de medicina y oncología de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota. “Ahora sabemos que cuando alguien es obeso tiene más riesgo de reincidencia de cáncer o de muerte si tiene cáncer de colon establecido”.

Sinicrope y sus colegas, cuyo trabajo fue financiado en parte por el Instituto Nacional del Cáncer, informaron sobre sus hallazgos en la edición del 15 de marzo de Clinical Cancer Research.

La Sociedad Estadounidense del Cáncer calcula que el año pasado, a más de 106,000 estadounidenses se les diagnosticó por primera vez cáncer de colon, mientras que cerca de 50,000 hombres y mujeres murieron por causa de la enfermedad.

Para explorar una conexión potencial entre la obesidad y la supervivencia del cáncer de colon, los autores analizaron datos sobre 4,381 hombres y mujeres a los que se les había diagnosticado cáncer de colon en etapa II o III. Los pacientes se habían sometido tanto a extirpación quirúrgica del cáncer como a quimioterapia subsiguiente.

A partir del índice de masa corporal (IMC), una proporción entre el peso y la estatura, los investigadores determinaron que cerca de 20 por ciento de los pacientes eran obesos (IMC de 30 o superior). En ese grupo, cerca de 7 de cada 10 pacientes fueron clasificados como “moderadamente obesos” (IMC entre 30 y 34.9), mientras que poco más de la cuarta parte eran “muy obesos” (IMC de 35 o más).

Cerca de 37 por ciento de los pacientes eran de peso normal (IMC de entre 20 y 24.9), mientras que se consideró que una cantidad similar tenía exceso de peso (IMC de entre 25 y 29.9). Se clasificó al 6 por ciento como por debajo del peso normal (IMC inferior a 20).

Sinicrope y sus asociados le dieron seguimiento a todos los supervivientes de cáncer durante un promedio de ocho años y observaron que el 36 por ciento desarrolló una reincidencia del cáncer, mientras que el 42 por ciento murió finalmente.

Además, los investigadores hallaron que, en grupo, ser moderadamente o muy obeso se relacionó en promedio con un aumento de 19 por ciento en el riesgo de muerte, en comparación con los pacientes de cáncer de peso normal.

Aunque el grupo de pacientes de peso inferior al normal era considerablemente inferior, los investigadores hallaron que el grupo de peso bajo presentaba un índice de supervivencia significativamente más bajo que los pacientes de peso normal. Y mientras que a los pacientes con exceso de peso en realidad parecía que les iba ligeramente mejor (en 6 por ciento) que a los supervivientes de peso normal, Sinicrope indicó que medidas más sofisticadas de obesidad que tengan en cuenta proporciones de masa muscular (que el IMC no revela) podrían arrojar resultados ligeramente distintos.

Las diferencias entre los sexos también fueron aparentes.

Con un grupo de pacientes que se dividía más o menos de manera uniforme entre hombres y mujeres, los autores hallaron que, por sí mismos, los pacientes más gravemente obesos se enfrentaban al mayor riesgo de reincidencia de cáncer y de muerte, marcada como un aumento de 35 por ciento, relacionados con pacientes de peso normal.

Sin embargo, las mujeres que estaban en la parte más baja de la escala de obesidad se relacionaron con un riesgo de muerte 24 por ciento mayor, un riesgo que en realidad se redujo a 11 por ciento a medida que aumentaba la obesidad.

“Por ahora, realmente no tenemos una explicación clara sobre cómo a las mujeres moderadamente obesas les fue peor que a las muy obesas”, señaló Sinicrope. “La situación de menopausia y la terapia de reemplazo hormonal, que podrían proteger contra el cáncer de colon, podrían tener que ver. Sin embargo, no sabemos qué mujeres eran premenopáusicas o posmenopáusicas y cuáles estaban tomando medicamentos”.

En cuanto a qué causa subyacente general tiene en cuenta la conexión entre obesidad y supervivencia, Sinicrope señaló que la cuestión sigue sin ser respondida. Sin embargo, especuló que la relación podría resultar de la presencia de más insulina y niveles de la hormona factor-1 de crecimiento parecido a la insulina en pacientes obesos.

“Sabemos que los pacientes obesos tienen niveles superiores de ambas hormonas, que se han relacionado tanto con el riesgo de obesidad como de cáncer de colon en el pasado”, anotó. “Entonces, creemos que eso podría estar teniendo que ver con este riesgo”.

Varias variables podrían explicar los hallazgos, señaló el Dr. Joseph Martz, jefe de la división de cirugía rectal y del colon del Centro Médico Beth Israel de la ciudad de Nueva York.

“La obesidad con frecuencia se relaciona con una mayor probabilidad de diabetes y otras enfermedades, así como disfunción inmunitaria general secundaria. Y desde que el cáncer de colon de alguna manera es una enfermedad inmunitaria, eso va a tener mucho que ver”, anotó.

“También existe bastante información sobre la información que ya tiene en cuenta el beneficio del apoyo del ejercicio y de la actividad luego del tratamiento para el cáncer de colon en cuanto al pronóstico”, aseguró Martz. “Entonces, me parece que eso va con el concepto de que individuos obesos tenían menos probabilidades de estar en forma. Además, podría haber algunas limitaciones quirúrgicas inherentes que podrían comprometer la capacidad técnica para lograr la eliminación completa del cáncer y los tejidos de los nódulos linfáticos potencialmente afectados al operar a una persona obesa. Todo esto podría tener que ver”.

En un tema relacionado, otro estudio publicado esta semana en la Journal of the National Cancer Institute ofrece evidencia fresca de que ser obeso sí parece estar relacionado con un mayor riesgo de cáncer de colon.

Sin embargo, el equipo de investigación, dirigido por Peter T. Campbell, del programa de investigación en epidemiología de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, también halló que la relación entre la obesidad y la supervivencia no parece aplicar para todos los tumores, pero no solo los llamado “de microsatélite estable”. Los pacientes obesos que tenían este tipo común de tumor presentaban índices de supervivencia a cinco años más bajos que los pacientes obesos de tumores “de microsatélite elevado”, lo que sugiere que la obesidad tenía un impacto variado sobre el pronóstico, según el tipo de cáncer de colon.

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Salud y Nutricion

Un estudio halla que las decisiones sobre la alimentación en los años anteriores a la enfermedad podrían alargar o acortar la vida

JUEVES, 4 de marzo (HealthDay News/DrTango) — Investigadores estadounidenses aseguran que los hábitos alimenticios saludables conducen a una supervivencia más prolongada para las pacientes de cáncer de ovario.

En un estudio con 351 mujeres que tenían cáncer de ovario de incidente epitelial, los investigadores hallaron que un mayor consumo total de frutas y verduras, un mayor consumo de verduras únicamente y un consumo saludable de granos se relacionaron con una supervivencia más larga. El consumo elevado de carnes “menos saludables” se relacionó con una supervivencia más corta.

Los hallazgos “sugieren que los patrones de alimentación entre tres y cinco años antes del diagnóstico de cáncer de ovario epitelial tienen el potencial de influir sobre el tiempo de supervivencia”, escribieron Therese A. Dolecek, profesora investigadora asociada de epidemiología y sus colegas de la Universidad de Illinois en Chicago en un informe publicado en la edición de marzo de la Journal of the American Dietetic Association.

“Los patrones de alimentación previos al diagnóstico que se observó que otorgaban una ventaja en la supervivencia luego del diagnóstico de cáncer de ovario epitelial reflejan características halladas comúnmente en dietas a base de plantas o bajas en grasa. Estas dietas generalmente contienen niveles elevados de componentes que podrían proteger contra el cáncer y minimizan la ingestión de carcinógenos conocidos hallados en los alimentos”, escribieron los investigadores.

“Los autores ofrecen nueva evidencia de que los factores de la dieta, en particular el consumo total de frutas y verduras, carne roja y procesada, y leche, podría influir sobre la supervivencia del cáncer de ovario”, escribieron en un editorial acompañante Cynthia A. Thomson, profesora asociada de ciencias de la nutrición de la Universidad de Arizona en Tucson y el Dr. David S. Alberts, director del Centro Oncológico de Arizona en Tucson. “Estos hallazgos corroboran trabajos anteriores… y se encuentran entre pocos estudios de relaciones entre la dieta y la reincidencia de cáncer de ovario y/o el pronóstico a pesar de cada vez hay más literatura que sugiere que la dieta podría influir sobre el riesgo de cáncer de ovario”.

Según la información de respaldo de un comunicado de prensa sobre el estudio del editor de la revista, se calcularon 21,550 diagnósticos nuevos de cáncer de ovario y 14,600 muertes por la enfermedad en los EE. UU. en 2009. El cáncer de ovario con frecuencia se diagnostica en las etapas finales y la tasa de supervivencia a cinco años es cercana a 45 por ciento.

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Según los investigadores, demasiado poca testosterona podría afectar la calidad de vida

LUNES, 22 de febrero (HealthDay News/DrTango) — La deficiencia de testosterona de los pacientes jóvenes de sexo masculino con frecuencia causa niveles bajos de energía y menor calidad de vida. Según un estudio reciente, estos pacientes podrían beneficiarse de terapia de reemplazo de testosterona.

Cerca de 15 por ciento de los pacientes de los sobrevivientes de cáncer de sexo masculino experimentan deficiencia de testosterona, un efecto secundario tardío de la quimioterapia o la radioterapia.

En este estudio con 176 supervivientes de cáncer jóvenes de sexo masculino y 213 jóvenes más que no tenían cáncer, investigadores ingleses examinaron la relación entre los niveles de testosterona, la calidad de vida, la autoestima, la fatiga y la función sexual.

Los supervivientes de cáncer jóvenes refirieron niveles de energía reducidos, función sexual reducida y calidad de vida marcadamente reducida. Estos problemas fueron más graves entre los que tenían deficiencia de testosterona.

Sin embargo, los supervivientes de cáncer no tenían problemas de autoestima, relaciones sexuales ni salud mental.

“Este es un estudio importante que demuestra que los niveles reducidos de testosterona son comunes entre los supervivientes de cáncer de sexo masculino y se relaciona con menor calidad de vida”, señaló el Dr. Richard Ross, investigador líder, de la Universidad de Sheffield. “Sin embargo, la relación entre los niveles de testosterona y la calidad de vida es compleja y parece depender de un nivel de umbral, en lugar de una correlación directa, Ahora necesitamos ensayos de intervención con testosterona para determinar cuáles sobrevivientes jóvenes de cáncer se beneficiarían de una terapia de reemplazo”.

El estudio aparece en la edición en línea del 22 de febrero de Cancer.

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Citas y frases celebres

Salud  por Jose Luis Pereyra

Publicado 11 de Febrero de 2010

El consumo regular de azúcar-cargado en refrescos podría aumentar el riesgo de una persona de desarrollar cáncer de páncreas. Los resultados de un nuevo estudio encontraron que los individuos que consumían 2 o más bebidas gaseosas por semana tenían un 87% más de riesgo de cáncer de páncreas, en comparación con quienes no lo hicieron.

Incluso después de tomar factores como el tabaquismo, ingesta de calorías, y diabetes mellitus tipo 2, los autores encontraron que las bebidas que consumen podrían jugar un papel independiente en el desarrollo de cáncer de páncreas.

El hallazgo está reportado en la edición de febrero de Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.

Tanto los refrescos y jugos de frutas tienen una alta carga glucémica en relación con otros alimentos y bebidas, y se ha formulado la hipótesis de que ambos son factores de riesgo para el cáncer de páncreas. Los altos niveles de azúcar puede aumentar los niveles de insulina en el cuerpo, y esto puede contribuir al crecimiento de células del cáncer en el páncreas, explican los investigadores.

La asociación no se ve con el Jugo de Fruta

Sin embargo, este estudio no encontró una asociación entre el consumo de zumo y un mayor riesgo de cáncer de páncreas.

“Hay varias explicaciones plausibles por qué no se asoció el zumo de frutas significativamente con el cáncer de páncreas”, dijo el primer autor Noel Mueller, MPH, investigador asociado en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington, DC.

Una de las razones es que el resultado se basó en un número relativamente pequeño de casos, casos por lo que podría haber sido demasiado escaso como para detectar un efecto con jugo de fruta, explicó. Otra es que hay diferencias entre los refrescos y los zumos de frutas – el Zumo de fruta es bajo en azúcar, incluye muchos nutrientes, y normalmente se sirve en pequeños tamaños.

Una tercera explicación es que el consumo de zumo de frutas se asocia con características de estilo de vida más saludable que la ingesta de bebidas gaseosas, dijo.

El consumo de refrescos coincidió con una serie de otras características de estilo de vida poco saludable, por lo que es algo difícil separar, fumadores, la ingesta calórica, peso corporal, y diabetes mellitus tipo 2 en el consumo de refrescos. “Pero los hallazgos de nuestro estudio sugieren que las bebidas gaseosas pueden desempeñar un papel independiente en el desarrollo de cáncer de páncreas,” dijo el Sr. Mueller.

“La influencia de la ingesta de bebidas gaseosas en el riesgo de cáncer de páncreas se mantuvo prácticamente sin cambios después del ajuste por tabaquismo, consumo de energía, el peso corporal y diabetes mellitus tipo 2″, añadió.

Resultados estadísticamente significativos para los refrescos

El presente estudio examinó la asociación entre el consumo de bebidas alcohólicas los jugos y el riesgo de cáncer de páncreas entre los chinos residentes en Singapur. Los datos provienen de la Singapore Chinese Health Study (n = 60.524), y la información sobre el consumo de refrescos, jugos y otros productos alimenticios, junto con factores de estilo de vida y la exposición ambiental, se recogían en el reclutamiento para el estudio. Los participantes fueron seguidos durante 14 años.

Al inicio del estudio, el 9,7% de los participantes consumían al menos 2 refrescos a la semana y el 10,2% consume al menos 2 porciones de zumo a la semana. Los autores señalan que, en comparación con aquellos que no consumen bebidas gaseosas, los que consumían 2 o más refrescos a la semana eran más jóvenes, tenían más probabilidades de ser hombres, y eran más propensos a fumar cigarrillos. También tenían niveles más altos de educación, el consumo de alcohol y el consumo total de energía, menores niveles de actividad física y consumen más carbohidratos totales, grasa, azúcar añadido, y la carne roja.

Las personas que informaron consumo de 2 o más bebidas de jugo a la semana tenían el estilo de vida y hábitos dietéticos que eran similares a los que consumieron bebidas gaseosas. Sin embargo, no hubo asociación entre el consumo de zumo y el tabaquismo, e índice de masa corporal (IMC) fue comparable entre las diferentes categorías de bebidas gaseosas y el consumo de jugo.

A los 14 años y un total acumulado de 648.387 personas-años de seguimiento, 140 incidentes de cáncer de páncreas desarrollados en las personas que estaban libres de cáncer al inicio del estudio. Tras ajustar por factores de confusión como el índice de masa corporal, diabetes mellitus tipo 2, y la ingesta de zumo de fruta, los autores encontraron que las bebidas gaseosas que los que consumían 2 o más por semana experimentaron un aumento del riesgo estadísticamente significativo para el cáncer de páncreas (hazard ratio [HR], 1,87; 95 % intervalo de confianza [IC]: 1,10 a 3,15).

Aunque las personas que consumían 2 o más jugos a la semana tenían un riesgo mayor de cáncer de páncreas de aproximadamente un 30%, elevado de recursos humanos no fue estadísticamente significativa después de ajustar por variables.

Sin embargo, en un análisis ajustado por edad, el tabaquismo fue también un factor de riesgo. Después de excluir a los ex fumadores, los autores encontraron que los fumadores actuales tenían un 49% más de riesgo de cáncer de páncreas, en comparación con no fumadores (HR, 1,49; 95% CI, 0,98 a 2,27). Este factor de riesgo no fue afectado después del ajuste para la diabetes y el IMC.

Pueden extrapolarse a los Estados Unidos y Europa

Singapur es una nación altamente industrializada, con el estilo de vida y los patrones de nutrición con reminiscencias de los países occidentalizados. En ese sentido, estos resultados podrían ser extrapolados a los Estados Unidos y Europa, explicó el Sr. Mueller. Los refrescos son la principal fuente de azúcar adicional en la dieta de estadounidense, señalan los autores.

“Sin embargo, existen diferencias intrínsecas entre los chinos de Singapur y los de raza blanca, por lo que uno debe ser cauteloso al generalizar estos resultados a los Estados Unidos y Europa”, dijo. “Pero es importante señalar que otros estudios en poblaciones caucásicas han sugerido que el consumo de refrescos puede aumentar el riesgo de cáncer de páncreas.”

Dado que el cáncer de páncreas es una enfermedad relativamente rara, el número de casos en este estudio fue relativamente pequeño, señalan los autores. Este hecho limitó el poder estadístico del estudio. Otra limitación fue la incapacidad de recoger las mediciones de la dieta que se repiten durante el curso del estudio, por lo tanto, no podía dar cuenta de los cambios en el consumo de bebidas gaseosas y jugos.

Sin embargo, este estudio se suma a la evidencia de que el consumo de refrescos tiene un papel en el desarrollo de cáncer de páncreas, concluyen, y que “los estudios clínicos que examinan biomarcadores para la glucemia e insulinemia adoptan un enfoque mecanicista de la cuestión del consumo de refrescos y del cáncer de páncreas.”

“todavía queda mucho por comprender sobre la relación entre bebidas endulzadas con azúcar y el cáncer de páncreas”, escriben los autores.

El estudio fue apoyado por una beca del Instituto Nacional del Cáncer. Los investigadores no han revelado relaciones financieras pertinentes.

Medscapetoday

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Written by admin on February 15th, 2010 in Uncategorized.

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